Opiniones sobre las Danzas de Gurdjieff

“El motivo por el que más valoro estas danzas ha ido cambiando con los años. Al principio las apreciaba porque, gracias a ellas, aspectos de mi vida cotidiana me resultaban más fáciles y agradables. Por ejemplo: el hecho de tener un mayor control sobre los movimientos de mi cuerpo hacía que me diera menos golpes o que apenas rompiera cosas; haber desarrollado mi capacidad para estar atento, me ayudaba a no olvidar en cualquier lugar mis pertenencias personales y a no perderlas; me costaba menos aprobar exámenes… etc.

En la actualidad, todo eso me importa bien poco. La razón por la que estas danzas me parecen tan interesantes ahora es porque, al practicarlas, resulta muy fácil experimentar conceptos que en la vida ordinaria son muy difíciles de observar y que se nos pasan por alto. En la vida ordinaria, por ejemplo, pasamos de una relación a otra y en todas ellas sufrimos… pero pensamos que ese sufrimiento nos ha servido para aprender y que sabemos lo que tenemos que hacer cuando las cosas vuelvan a ponerse “feas” para no volver a sufrir. Entonces, nos encontramos con que no, que eso a lo que llamábamos “aprendizaje” no era tal cosa, que no nos sirve de nada, y que, de hecho, si intentamos hacer uso de él, a lo que nos lleva es a no vivir la relación presente, sino a revivir los conflictos no perdonados de las ocho o nueve relaciones pasadas… Así, en la práctica de las Danzas de Gurdjieff, puedo observar que, cada vez que empieza a sonar la música, todo lo que haya hecho antes no me sirve de nada, todos mis aciertos y todos los errores que haya cometido practicando esa misma danza no cuentan, se trata de una situación nueva y se empieza de cero, y lo único que se requiere es presencia… no la adquisición de una destreza.”    .-Alberto

“Meditación en vena”     .- Conchi

“Tenía un conocimiento muy somero sobre las danzas de Gurdjieff y tenía cierta curiosidad, es por ello que estaba interesado en el taller, pero no quise informarme más ampliamente y preferí dejar que fluyera por sí solo, tengo que decir que el taller me resultó muy satisfactorio.

La conjunción de música, ritmo y movimientos provocó en mi mente un estado de atención y lucidez muy enriquecedor, dicho estado es resultado tanto de la actividad psico-motriz que conlleva las danzas, así como de las sensaciones internas generadas. Este estado de lucidez favorece la consciencia del movimiento y del momento presente a la vez que permite un proceso de introspección personal.

Es por ello que las danzas se me antojan como una muy útil herramienta para el desarrollo y conocimiento individual a la vez que permite la interacción grupal con los pares. Sin duda me pareció enriquecedor y repetiré la experiencia… atento a lo que vaya pasando en el momento que pase.”   .Pelayo

“Para mí es un encuentro cara a cara con tu propio ego.” .- Amalia

“Es meditación en movimiento. Si no estás en el presente es muy difícil que te salgan los pasos o los movimientos y aun así puede que no te salgan a la primera… así es y eso se puede comparar a la vida misma.  Había momentos en los que estaba tan metida en mi interior que me olvidé de lo que me rodeaba. Estaba perdida conmigo misma aunque a la vez (si es posible!) atenta a los demás y sus movimientos para coordinar todo. Las danzas requieren una total concentración y combinando eso con la sencillez de la música y la belleza de algunos de los movimientos, se crean momentos de mucha calma y paz interior, estando cien por cien en el momento presente.”   .-Amy

“Hace poco más de un año desconocía totalmente en que consistían estas danzas “de Gurdjieff”.  Nunca había realizado nada cercano a la danza y por relacionarlo más con movimientos de caderas, brazos activos en alto o girando, etc… actividades que algunos consideramos más propias de las chicas, hizo que casi inicialmente rechazara por mi limitada expresión corporal en ese recuerdo breve de experiencia en la etapa de juventud discotequera.

Leí algo y vi algún video al respecto, cambiándome radicalmente la idea preconcebida que tenía sobre ello y me interesó rápidamente. Esa gran variación de movimientos en los que se combinan pies, brazos, cabeza, etc… de una manera conscientemente dificultosa, que exigía gran coordinación, me pareció muy atractiva y me apunté a la primera oportunidad que tuve.

Tengo buen recuerdo del grupo que se formó y fue simpático ver las risas y las reacciones que teníamos en esa sucesión de errores que inevitablemente a pesar de la máxima atención prestada acontecen a lo largo de los distintos trabajos realizados con diferentes patrones numéricos. Pero, todos sabemos por supuesto, que con práctica llegaremos a perfeccionarnos en una ejecución sin errores. Seguro.

Creo que observo o analizo poco cómo ha podido influir en mi vida cotidiana esta experiencia, pero me considero bastante cabezota y quizás pueda ahora decir que ya un poco menos. En mis desplazamientos en bicicleta por la ciudad, improviso más y tomo decisiones de variar alguna ruta habitual por otras que ahora considero más viables. Y puede que mis reacciones ahora no sean tan previsibles como antes… aunque por otra parte, todas estas cosas pueden ser también producto de mi evolución terrenal por otros ámbitos no? Quién sabe….

Además para el que quiera, Alberto nos facilita alguna lectura, algún video a modo de ejercicio para que prestemos atención sobre cosas que nos pasan a lo largo del día o la semana, pensamientos, reacciones… Son observaciones que nos permiten estar un poco más conscientes.

Yo animo a todas las personas “que les llame mínimamente” para que conozcan la experiencia de estas danzas y prueben un día. Seguro que se van a sorprender del bienestar con que conectan.”   .-Santiago

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